domingo, 11 de octubre de 2026

LUCERNA : LA BELLA CIUDAD SUIZA

    

           

    Una de las ciudades que más deseaba conocer en Suiza era Lucerna. Tiene fama de ser una de las ciudades más lindas del país, en la que se combina naturaleza y cultura. Y la verdad que, quienes lo dijeron, no se equivocaron. Con sus montañas nevadas y su lago transparente, Lucerna me enamoró. Y hoy voy a hablarte de este lugar.

    Empiezo por el principio. Lucerna es bien conocida por su arquitectura medieval muy bien conservada y por su espléndida ubicación: se encuentra en el centro del país, en medio de los Alpes y junto al Lago de los Cuatro Cantones. Es una de las ciudades más visitadas de Suiza. Tiene una gran oferta cultural, Universidades y festivales reconocidos, sin olvidar el Carnaval, que es el segundo más importante de Suiza.

    Salí desde Lugano para llegar a Lucerna, tomando la Autopista A2, conocida como Autopista del Gotardo o Gotthard-Autobahn. Esta ruta es un camino panorámico que atraviesa los Alpes hasta llegar al túnel del mismo nombre. En el trayecto entre Lugano y Lucerna, aparecieron ante mis ojos unas maravillosas montañas bien verdes, pero también con sus picos nevados. Y había que estar bien atento, pues en cualquier rincón se mostraba, de pronto, una cascada. Salpicando el verdor de la base de los Alpes, estaban los famosos chalets suizos. La palabra Chalet significa algo así como "lugar protegido", ya que originalmente fueron construidos como refugios para pastores. Pero con el paso del tiempo, la élite suiza los fue adoptando y adaptando, convirtiéndolos en residencia lujosas vacacionales. Son en general de madera maciza de alta calidad y resistencia, combinada con piedra, techos a dos aguas, aleros anchos, ventanales grandes y balcones llenos de flores.





























    Luego de un tramo bastante largo, empezó a aparecer la fila de autos que intentaban  cruzar el túnel de San Gotardo. Por suerte, la fila avanzaba rápido, cosa que no siempre ocurre!. Este túnel atraviesa el Monte San Gotardo por adentro. Tiene unos interminables 17 km de longitud. También hay un tren que atraviesa este paso. Ese tren recorre por dentro del túnel 57 km de los 152 que unen Milán y Zúrich. El trayecto total entre estas dos ciudades es de aproximadamente 3 horas y cuarto, lo cual fue muy importante para el acercamiento de las mismas. Hay también un tren panorámico, pero éste, claro está, no pasa por dentro del túnel y el trayecto es más largo. El tren reabrió en 2024 luego de que en 2023 hubiera un descarrilamiento dentro del túnel. 


        A partir de allí, el panorama cambió por completo. Ya la cosa estaba más urbanizada. 
    El bus nos dejó primero en uno de los íconos de Lucerna: el monumento al León, conocido también como León de Lucerna. Se trata de una escultura  diseñada por el artista danés Bertel Thorvaldsen y realizada por Lukas Ahorn. Conmemora el asesinato de 760 integrantes de la Guardia Suiza durante la Revolución Francesa, cuando se defendían del asalto de los revolucionarios al Palacio de las Tullerías. Es muy hermoso.



    Desde allí, me dirigí  por la calle Zurichstrasse, arteria comercial de la ciudad, hacia el lago. En el camino es imposible no notar la limpieza y el orden que imperan en la ciudad. El lago es precioso, transparente y tranquilo, aunque me pareció pequeño, quizás porque lo comparé automáticamente con lagos como el Nahuel Huapi o el Lago Lácar. Pero no, son diferentes, cada cual con su belleza. 







    Al llegar al lago, tomé la costanera hasta llegar al Puente de la Capilla, otro ícono de la ciudad. Este puente, llamado Kapellbrücke  atraviesa el río Reuss, y recibió su nombre por encontrarse cerca de la Capilla de San Pedro. Es el puente  de madera cubierto  más antiguo de Europa y uno de los puentes con celosías más antiguo del mundo. En su interior, posee pinturas que datan del siglo XVII, muchas de las cuales se perdieron en un incendio en 1993. Estas pinturas narran momentos clave de la historia de Lucerna, como así también, la vida de los santos patronos, alegorías y escenas bíblicas. Luego del incendio, el puente fue reconstruido. Al cruzarlo, tuve maravillosas vistas desde su interior, y, en el otro extremo, se divisaba la Iglesia de los jesuitas, inconfundible, con sus cúpulas verdes.


                   







    Luego de eso, me dediqué a deambular por esta maravillosa ciudad. Lugares como la Plaza Kapellplatz, la fuente Fritschibrunnen, el Altstadt y la Iglesia de San Loedegar, entre otros lugares, se abrían ante mis asombrados ojos. Me parecía mentira estar caminando por un lugar que hacía tanto tiempo deseaba conocer.




    Más tarde, seguí caminado por ahí, sin rumbo fijo, aunque en dirección hacia al bus que me llevaría al hotel. Recorrí calles hermosas y elegantes, vi y fotografié edificios tan elegantes como las calles, que en sí no eran edificios públicos, pero eran increíbles. No había graffitis, no había suciedad, no había ruido. Todo parecía perfecto.

 





    Finalmente, entré a un supermercado Coop y compré algo liviano para cenar, y, por supuesto, un imán para mi colección.

    Lucerna me pareció un lugar encantador. Prolijo, ordenado, tranquilo, elegante, con construcciones pero también con vistas a esas montañas que te dejan sin aliento. Y ese lago....transparente y límpido. Lucerna es un lugar que te recomiendo mucho si algún día decides visitar Suiza. No te la pierdas !!!