Siempre, desde pequeña, quise conocer Suiza. Siempre que nombraba o pensaba en ese país, no podía dejar de imaginar verdes montañas con picos nevados, pero a la vez también verdes praderas, salpicadas por vacas comiendo pasto despreocupadamente. Quizás era esa la idea que me generó la historia de la famosa Heidi, que no solamente leía de niña sino que también miraba en formato dibujito animado por la tele a la hora de la merienda. Y así crecí, deseando conocer algún día ese maravilloso país. Y ahora me llegó el momento. Ahora que me dedico a viajar todo lo que puedo, mi mirada adulta se posó nuevamente en ese país que de niña admiraba y deseaba visitar. Claro, la adulta que soy ahora tiene los pies sobre la tierra y sabe que Suiza no es precisamente un país barato. Visitar Suiza es considerablemente más caro que conocer cualquier otro país europeo. Y no sólo la hotelería: la comida, los souvenirs, la ropa...todo es mucho más caro que en cualquier otro lugar. Pero entonces tomé una decisión: visitaría un par de lugares en el contexto de un paquete mayor. No conocería todo el país pero....algo es algo. Y así es como cumplí mi sueño infantil de viajar a Suiza.
Comenzaré contando algo sobre Suiza. Este pequeño país se encuentra en Europa central. Su geografía es super montañosa, atravesada nada menos que por los Alpes, montañas que comparte con Francia, Italia y Austria entre otros países. Y en medio de ellos, afloran cristalinos lagos de un color increíble. Suiza es mundialmente conocida por sus pistas de esquí, sus industrias bancaria y financiera, sus relojes, sus quesos y claro, sus chocolates y Heidi !! Este país está dividido en 26 cantones, en los que se hablan cuatro idiomas diferentes, dependiendo de la ubicación de los mismos: italiano, francés, alemán y romanche. Este último es un idioma local que cada vez se habla menos.
En este contexto llegué a Lugano desde el norte de Italia. Lugano es una localidad de habla italiana ubicada en el sureste de Suiza, en el cantón de Tesino. Está recostada a orillas del lago de Lugano (también conocido como Ceresio). En esta localidad se percibe muy claramente la fusión de culturas suiza e italiana, sobre todo de la Lombardía, lo que se puede apreciar en su gastronomía y en su arquitectura.
Empecé mi recorrido en la costanera del lago frente a la Fontana di Piazza Manzoni o también llamada Fontana Antonio Bossi, en honor a su constructor. La misma tiene forma circular y combina piedra y mármol. Es un claro punto de encuentro, además de tener la posibilidad de tomar allí el Trenino turístico y cualquier otra excursión.
Desde este punto inicié un recorrido por la orilla del maravilloso lago. Así me fui adentrando en el Parco Ciani, un verdadero pulmón verde, que contiene árboles centenarios, hermosos senderos bien cuidados y floridos, y estatuas. En ese parque se encuentran las Puertas del Paraíso, majestuosa estructura de hierro forjado que simula el marco de un cuadro. Al ubicarse en ellas, tenemos una acogedora vista de la silueta del Monte San Salvatore y del lago, ese lago que está en todas partes y que nunca dejó de sorprenderme. Y en el piso, justo frente a la puerta, hay un empedrado que simula una brújula. Imposible no detenerse a sacar algunas fotos !
Cerca de allí también se encuentra la escultura dedicada a Guillermo Tell, un personaje muy importante en Suiza, ya que es un héroe legendario que simboliza la libertad y la unión nacional frente a la opresión de los suizos. Esta escultura en particular la creó el artista Vincenzo Vela a pedido de un empresario y político local.
Después, me dirigí lentamente y disfrutando de cada paso hacia la plaza principal de la ciudad. La misma se denomina Piazza della Riforma. En torno a ella se encuentra el Ayuntamiento de estilo neoclásico y varios cafés que te invitan a descansar y disfrutar de las vistas, todos pintados de hermosos tonos pastel. Hay iglesias, pero éstas no se encuentran en torno a la plaza como se esperaría. Las misma se encuentran dispersas en las cercanías. La plaza fue concebida como un centro político y cívico.
La calle principal y comercial de Lugano se denomina Vía Nassa. La misma está repleta de joyerías, boutiques de lujo y chocolaterías que te sacan sendos suspiros.
Lugano es una localidad pequeña pero encantadora. Recorrerla parecería ser cosa rápida, pero la verdad es que lleva tiempo, pues se hace necesario detenerse a cada paso para admirar la belleza que brinda el lago, las montañas y las casitas que parecen colgadas de éstas. Visitar Lugano es algo que te recomiendo si tenés pensado ir a Suiza. Y por su cercanía con Milán, vale la pena tomarse un día mas si es que estás en esta ciudad de Italia y conocer esta joyita. Darte un gustito y visitá este maravilloso país llamado Suiza.

















1 comentario:
Excelente descripcion! lindo lugar y paisajes de postal. El clima no favorecio tanto esa vez pero siempre invita a volver. Un saludo Marisa!
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