sábado, 3 de junio de 2017

SIRMIONE



    Si vas a estar en Milán más de un día, podés realizar una escapada muy linda a alguno de los lagos que están cerca de allí.  Una de las bellas alternativas que tomé yo fue ir al Lago de Garda, en la provincia italiana de Brescia. El mismo se encuentra a 130 km aproximadamente de Milán. En la península que penetra en  este bellísimo lago  de un azul intenso  hay una villa encantadora llamada Sirmione.
    Para ingresar a Sirmione hay que atravesar un puente levadizo, pues esta localidad era una ciudad amurallada con un castillo antiguo, el cual aún puede visitarse.  Luego de cruzar el puente y para ingresar al pueblo, hay que atravesar otra entrada con arcos.  Pero antes de esto, vale la pena ingresar un breve momento a la Iglesia de estilo románico de Sant´Anna, que se encuentra al entrar en el casco antiguo a la izquierda después del puente levadizo.

                  

                

     Actualmente Sirmione es una activa localidad turística frecuentada por europeos de varios países sobre todo durante el verano, pues tiene balnearios y centros de agua termal.  Hay amplia hotelería y servicio de navegación turística por el lago, en el que, por que no, podrás darte un fresco chapuzón ya que las aguas del lago son ricas en azufre y son buenas para la salud,.
    La ciudad es una delicia para caminarla despacio y sin prisa. Sus callecitas son zigzagueantes y el lago siempre es visible desde todas partes. Variedad de locales comerciales camuflados en espacios de estilo medieval te sorprenderán en cada rincón.
    Si te gusta la historia como a mi, podrás visitar también las ruinas de una antigua villa romana, llamad Cuevas de Catullo.
    Antes de irte, date el gusto de degustar un cafecito o un helado a orillas del lago. Sirmione es inolvidable.






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